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El Nuevo Mundo Educativo es Imaginación, Anticipación y Aspiración.

LA ESCUELA NO ANDA


Desde hace mas de dos siglos cuando hablamos de Educación debemos circunscribirnos de manera casi univoca a todo lo que define y contornea la Escolaridad.
Esta parecía ser la “realidad única” y casi excluyente, que determinaba en forma hegemónica el concepto de educación.
Este sistema comenzó a manifestar hace algunas décadas, signos evidentes de decadencia, cansancio y falta de adaptación a los nuevos ecosistemas del conocimiento y las diversas formas de aprender.
Tal vez resulte gravitante en los días que corren, poder abordar mas integralmente la constitución de la realidad que hoy rodea a la Educación. Ingresar en esta dimensión nos permitirá poder descubrir naturalezas diferentes que van presentando importantes novedades.

El Sistema Educativo Escolar viene realizando esfuerzos a los fines de adaptarse a los cambios de la época. Diversas políticas de transformación e innovación encaminaron sus objetivos con el fin de lograr solucionar estos problemas. Los resultados distan mucho de ser los esperados y el mundo académico coincide en señalar que, persiste una fuerte rigidez del sistema y una notoria inadecuación del “Dispositivo Escuela”.

La Escuela No Anda: es una sensación que crece en los mas diversos ámbitos.
Pareciera que se va acostumbrando a ver morir cada día algunos de sus pedazos y siente que se desmorona como si fuera un montón de piedra. ( Pedro Paramo. Pag 131). Y “no anda”, a pesar de los aumentos presupuestarios, del incremento de materiales de trabajo y de la mejora en la infraestructura edilicia. Ni siquiera a pesar de las leyes que se fueron reformando y sucediéndose unas tras otras, los docentes recibieron capacitación vez a vez, y la dotación tecnológica mejoró notablemente. Sin embargo, los resultados aún son tenues, cuasi-imperceptibles y no alcanzan a satisfacer a nadie. La escolaridad parece que ha naturalizado la educación y nada extraordinario se puede esperar, todo se da en el ámbito de la necesidad y todo ocurre por que debe ocurrir de acuerdo a los procesos estandarizados sobre los cuales no existe cuestionamientos.
La Escolaridad parece solo constituir un retazo pequeño, de una educación que se asienta en una dimensión mas extendida. “Hay demasiada educación para circunscribirla solo dentro de la escuela o también como muchos manifiestan “la educación es hoy superior a la escolaridad”. El concepto de educación representa una significación cada vez mas abundante, rico y ensanchado.



El desmoronamiento de la escolaridad. La escolaridad obligatoria, gratuita y universal ha sido el cauce tradicional y monopólico a través del cual el conocimiento se construía y se transmitía, siempre en consonancia con el aprendizaje de las denominadas mayorías homogéneas. Bajo estos procedimientos se plasmo y justifico el ordenamiento del cuerpo social, el cual no debía dispersarse o diluirse en la diversidad; se afirmo la hegemonía de la razón a través de la palabra escrita que debía permanecer pegada al panóptico institucional y se ordenaron las identidades inamovibles y heroicas.
La actualidad van mostrando desdibujadas y debilitadas las calificaciones esenciales tradicionales, por tensiones hacia el interior del dispositivo escuela. El vigor ya no es el mismo consiguientemente la vigencia tampoco.

En efecto:

  • La obligatoriedad, que tradicionalmente significó una responsabilidad del Estado y de las familias respecto de la formación de los ciudadanos a su cuidado, ha derivado tan solo como un “requisito” o condición para acceder a otros objetivos, funcionales a las exigencias del mercado. Algo así como una mercancía básica e ineludible.
  • La universalidad, como nombre de un derecho distribuido en referencia a la inclusión y a la igualdad educativa a la que se aspira, vino a hacerse soportable dentro de un dispositivo tradicionalmente uniformador, al modo de un mero aguantar la diversidad con disconformidad.
  • La laicidad, como denominación del afán emancipador que se esfuerza en colocar el saber del lado de la responsabilidad intelectual de las personas, vino a hacerse soportable como simple concesión con malestar a unas nuevas formas de sensibilidad y emociones con las que desde el dispositivo no se sabe qué hacer.

En definitiva, vale decir que, en relación a estas tres características fundamentales del tradicional dispositivo “escuela”, se pasó de la convicción y el compromiso, a un funcionamiento que va tornando en la mera instrumentalidad. Es decir que se aguanta desde lo instrumental, lo que ya no anda en lo sustancial , con el correlato univoco de la desvitalización el dispositivo.



¿Sería osado el tan siquiera pensar en profanar un dispositivo sacralizado? La verdad es que “escuela” no es el nombre de un artículo de fe, ni el de un objeto de culto, sino tan solo la denominación de un dispositivo cultural tan contingente como una época.
En este sentido tal vez resulte importante tomar distancia de la escolaridad ( lo que no significa abandonarla) y forzar una “observación diferente” que nos permita el hallazgo de otra realidad y una re-comprensión de la educación.
La Educación parece demandar una nueva constitución de una realidad mas general desde donde se deducirán todas las nuevas características del Nuevo Mundo Educativo. Desde este lugar podremos descubrir nuevas formas de regulación e identidad.
El Cambio de Observación que se propone es la diferencia que existe entre lo microscópico y lo macroscópico. Las interacciones en ambos mundos son muy diferentes aun en la leyes que lo rigen y en los comportamientos.